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Joven, Cristo vive y te quiere vivo

Joven, Cristo vive y te quiere vivo

Paulinas Colombia |

Una invitación a descubrir tu vocación y transformar el mundo con la fuerza del Evangelio

Cada 12 de agosto, el mundo celebra el Día Internacional de la Juventud, una fecha que invita a reconocer el enorme potencial, la creatividad y la capacidad transformadora que habita en el corazón de millones de jóvenes. Sin embargo, más allá de las campañas institucionales, las estadísticas o los discursos sobre el futuro, esta jornada también nos lleva a plantearnos una pregunta mucho más profunda: ¿qué significa realmente ser joven? La respuesta no puede limitarse a una etapa de la vida ni a una determinada edad. La juventud es mucho más que un número; es un tiempo privilegiado para descubrir quiénes somos, cuál es el sentido de nuestra existencia y qué lugar ocupamos en la historia que Dios continúa escribiendo con la humanidad.

La Iglesia ha querido entrar con respeto y cercanía en esta búsqueda que tantos jóvenes experimentan. Lo ha hecho escuchando sus preguntas, acogiendo sus inquietudes y caminando junto a ellos. Fruto de ese diálogo nació Christus Vivit, la exhortación apostólica que el Papa Francisco dirigió a los jóvenes y a todo el Pueblo de Dios después del Sínodo sobre “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. No es un documento reservado para especialistas ni un texto pensado únicamente para quienes participan activamente en la Iglesia. Es una conversación abierta, honesta y profundamente esperanzadora con todo joven que alguna vez se ha preguntado si su vida tiene un propósito y si todavía vale la pena soñar.

Tu verdadero valor

Desde las primeras páginas, el Papa sorprende con una afirmación que atraviesa todo el documento y que constituye su corazón: “Cristo vive y te quiere vivo” (cf. Christus Vivit, 1). No es un simple eslogan ni una frase motivacional. Es una verdad que brota del Evangelio. Jesucristo no pertenece únicamente al pasado ni permanece encerrado en las páginas de la Biblia. Él vive, camina con nosotros, conoce nuestras búsquedas, nuestras heridas, nuestros miedos y también las posibilidades inmensas que llevamos dentro. Creer en Cristo significa descubrir que nadie está condenado a vivir una existencia sin sentido, porque Dios continúa llamando a cada persona por su nombre.

Vivimos, sin embargo, en una cultura que muchas veces presenta a los jóvenes aparentemente atractivos, pero profundamente vacíos. La búsqueda desesperada de aceptación, la presión por construir una imagen perfecta, la ansiedad provocada por la comparación constante en las redes sociales, el miedo al fracaso o la incertidumbre frente al futuro pueden hacer que muchos terminen olvidando su verdadero valor. El Papa Francisco reconoce con enorme realismo estos desafíos y, lejos de condenar o señalar con el dedo, propone una actitud completamente distinta: acompañar, escuchar y recordarle a cada joven que su vida tiene un valor infinito porque ha sido soñada por Dios desde toda la eternidad.

Él llama precisamente en medio de la juventud

La Sagrada Escritura está llena de historias de jóvenes que cambiaron el rumbo de la historia porque se atrevieron a responder a la llamada del Señor. José era apenas un muchacho cuando comenzó a experimentar los sueños mediante los cuales Dios preparaba la salvación de su pueblo. David todavía era pastor adolescente cuando fue elegido para convertirse en rey. Jeremías sintió miedo al escuchar su vocación y respondió: “¡Ah, Señor, mira que no sé hablar, pues soy un muchacho!” (cf. Jr 1, 6). Sin embargo, Dios le respondió con una promesa que sigue resonando para tantos jóvenes de hoy: “No digas: ‘Soy un muchacho’, porque adonde yo te envíe irás” (cf. Jr 1,7). También María recibió el anuncio del ángel siendo una joven de Nazaret, y su “sí” cambió definitivamente la historia de la humanidad. Dios nunca ha esperado a que alguien tenga la vida completamente resuelta para llamarlo. Él llama precisamente en medio de la juventud, cuando el corazón todavía conserva la capacidad de soñar, de arriesgar, de dejarse sorprende y formar.

Quizá uno de los mayores regalos de Christus Vivit sea precisamente recuperar la palabra “vocación” en su sentido más amplio y hermoso. Durante mucho tiempo, algunos identificaron la vocación exclusivamente con el sacerdocio o la vida consagrada. Sin embargo, el Papa recuerda allí que toda existencia humana es una vocación, porque toda vida es una respuesta a una llamada de amor. Descubrir la propia vocación significa preguntarse qué espera Dios de mí, cómo puedo amar más, dónde puedo servir mejor y qué dones he recibido para ponerlos al servicio de los demás. Algunos serán llamados al matrimonio; otros, a la vida sacerdotal o religiosa; otros, vivirán su vocación en el compromiso laical, en la educación, en la política, en la ciencia, en el arte o en tantos espacios donde el Evangelio necesita ser anunciado con la vida. Lo verdaderamente importante no es hacer muchas cosas, sino descubrir aquello para lo cual hemos sido creados.

Discernir, es aprender a escuchar

El discernimiento vocacional, por tanto, no consiste únicamente en elegir una profesión o tomar una decisión importante. Es un camino espiritual que exige aprender a escuchar. Escuchar la propia historia, las inquietudes más profundas del corazón, la Palabra de Dios y escuchar también a quienes pueden acompañarnos con sabiduría. El Papa Francisco insistía en que nadie debería recorrer solo este camino. Todos necesitamos personas que nos ayuden a leer nuestra vida desde la luz del Evangelio, que sepan animarnos sin imponer respuestas y que respeten el ritmo con el que Dios actúa en cada corazón.

En este proceso de discernimiento, muchos santos jóvenes se convierten en compañeros de camino extraordinarios. San Carlos Acutis, con su amor por la Eucaristía y su creatividad para evangelizar en el mundo digital, demuestra que la santidad también puede vivirse en la cultura de Internet. San Pier Giorgio Frassati enseña que la alegría cristiana se construye sirviendo a los más pobres y escalando las montañas de la vida con la mirada puesta en Dios. Santa Teresa del Niño Jesús descubrió que las pequeñas acciones realizadas con un amor inmenso pueden transformar el mundo. La beata Chiara Badano vivió su enfermedad con una serenidad que sigue conmoviendo a miles de jóvenes. Todos ellos tienen algo en común: comprendieron que la juventud no es un tiempo para esperar a vivir, sino el momento privilegiado para comenzar a amar con radicalidad.

“No se dejen robar la esperanza”

El Papa Francisco también invitaba a los jóvenes a no dejarse robar la esperanza. Vivimos tiempos marcados por guerras, violencia, polarización, crisis ambientales y profundas desigualdades. A veces parece que el futuro estuviera escrito únicamente con incertidumbre. Sin embargo, la esperanza cristiana nunca nace del optimismo ingenuo, sino de la certeza de que Cristo ha vencido la muerte y continúa actuando en la historia. Cada joven que decide vivir con honestidad, trabajar por la justicia, defender la dignidad humana, cuidar la creación, construir la paz o servir generosamente en su comunidad está haciendo presente el Reino de Dios en medio del mundo.

Por eso, la Iglesia necesita a los jóvenes, pero no como simples destinatarios de actividades pastorales. Los necesita como protagonistas de la evangelización. Christus Vivit recuerda que los jóvenes no son únicamente el futuro de la Iglesia; son su presente. Sus preguntas, su sensibilidad, su creatividad y su capacidad para abrir caminos nuevos enriquecen la vida eclesial. Una comunidad que no escucha a sus jóvenes corre el riesgo de perder la frescura del Evangelio, mientras que unos jóvenes que caminan alejados de la comunidad cristiana pueden privarse del tesoro inmenso de la fe compartida.

Christus Vivit una lectura que habla al corazón

Con ocasión del Día Internacional de la Juventud, Paulinas propone la lectura de Christus Vivit, un documento de la Iglesia que no pierde actualidad porque habla al corazón de quienes buscan respuestas verdaderas. Sus páginas no ofrecen soluciones fáciles ni recetas prefabricadas. Ofrecen algo mucho más valioso: la certeza de que Cristo continúa llamando hoy, que cada vida posee una misión irrepetible y que nadie es demasiado pequeño, herido o frágil para convertirse en discípulo misionero.

Si eres joven, o si acompañas a algún joven en su camino de fe, este documento puede convertirse en un verdadero compañero de viaje. Léelo sin prisa, con la Biblia al lado y el corazón abierto. Permite que sus páginas dialoguen con tus preguntas, iluminen tus decisiones y despierten nuevamente tus sueños. Porque Dios no deja de llamar, incluso, cuando nosotros dejamos de escucharlo. Y quizá, mientras recorras estas páginas, descubras que esa inquietud que llevas desde hace tiempo no era una simple casualidad, sino la voz de Aquel que un día pasó por tu vida, pronunció tu nombre y, como hizo con los primeros discípulos a orillas del lago, sigue invitándote a levantarte, caminar con Él y transformar el mundo desde la alegría del Evangelio.

Salmo de los jóvenes

Señor Jesús, te pedimos que seamos jóvenes alegres, 
invadidos por el gozo de tu Espíritu Santo. 

Unos jóvenes entusiastas, que sepamos cantar a la vida, 
vibrar ante la belleza, estremecernos ante el misterio
y anunciar con gozo el reino de tu amor. 

Que tengamos un corazón siempre dispuesto a
amar aunque sintamos la presencia del dolor, 
para que llevemos siempre con nosotros 
la presencia de Cristo resucitado, 
que venció el dolor y la muerte. 

Que no nos acobardemos en las tensiones
ni nos ahoguemos en nuestros conflictos, 
porque contamos con la fuerza creadora
y renovadora de tu Santo Espíritu. 

Regálanos, Señor, 
una gran dosis de buen humor 
para que sepamos afrontar las situaciones
difíciles y sonreír abiertamente a la vida. 

Haznos expertos en deshacer nudos y romper
cadenas, en abrir surcos y en arrojar semillas, 
en curar heridas y en mantener viva nuestras esperanzas. 

Concédenos ser, en un mundo abatido
por la tristeza, testigos de la verdadera alegría. 

Amén. 

(Oración tomada del Devocionario para jóvenes de Paulinas)

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